TWITTER

No me vas a convencer de que eres la polla por más que retuitees cada puto piropo que te hacen.

¿Te imaginas que Al Pacino retuiteara cada vez que alguien dice que “El padrino” es la hostia?

¿A que te caería mal?

¿A que llegaría un momento que dirías: “Hostia, Al Pacino! Que pesado eres cabrón. Ya sabemos que estás super bien en el padrino. Para de retuitearlo. ¿Otro retuit? ¡Unfollow!”?

Al Pacino ni siquiera tiene tuiter.

No tiene la presión de “¿habré ganado followers o los habré perdido?”

Al Pacino no se levanta por la mañana en plan:

“A ver si consigo ser TT con #AlPacinoforpresident”

No.

Al Pacino se levanta por la mañana y se hace un café que se toma leyendo algo.

Y si la taquilla de su última película ha sido espectacular no corre a ponerlo en twitter.

“Mi peli lo ha petado!! Gracias a todos!”

Es Al Pacino.

No necesita convencer a nadie de que es bueno.

Aunque sus últimas películas digan lo contrario en algunos momentos.

Que por cierto:

También lo sabe.

Si Al Pacino tuviese twitter no necesitaría que un desconocido con la foto de perfil de un gato con una metralleta le dijese:

“Tu última peli es puta mierda”

Ya lo sabe.

No entiendo a la gente que aprovecha twitter para insultar.

Todos los tuits con insulto deberían llevar por ley la ubicación desde donde se ha escrito para que el insultado pudiese ir a romperte la cara.

Una aplicación nueva que detecta que si hay un insulto en tu tuit, sin que tú puedas evitarlo ponga tu ubicación exacta en el tuit.

Ya veríamos cuantos valientes quedan.

Me fascina esa gente que se pone un nombre falso, una foto falsa y aprovechan para insultar.

“Soy tan valiente que me he disfrazado para decirte lo que pienso de ti”

Tampoco entiendo que te piques.

Si alguien te insulta bloquéale y a tomar por el culo.

“Es que luego se hacen otra cuenta y siguen insultando”

Pues le bloqueas otra vez.

¿quién crees que se cansará antes?

¿El que solo tiene que clicar un botón o el que tiene que crearse una dirección de correo nueva, otro perfil en twitter e insultarte una vez?

Se rendirá.

Y si no se rinde, mejor.

Al menos sabes que es una persona que está encerrada en casa y no en la calle estropeando el planeta.

No quiero que parezca que no me gusta twitter.

Me gusta.

Mucho.

Todo lo que me pueda gustar algo que no tiene sentimientos, claro.

Pero me gusta.

Es solo que creo que hay cosas que deberían moderarse.

Puede que lo de retuitear piropos sea lo que más nervioso me pone.

En segundo lugar la gente que insulta.

En tercer lugar el repetir una y otra vez lo mismo.

Si no he querido ir a tu cosa la primera vez no iré a la segunda y mucho menos a la tercera.

Este último error yo lo cometo constantemente.

Estoy tratando de corregirlo.

No prometo que sea rápido.

Pero si te molesta infinito bloquéame y ya está.

Hay unas cuantas cosillas más que no acabo de entender sobre twitter pero las más importantes están en este video.

Échale un vistazo y si te gusta o estás de acuerdo… compartelo, anda.

Ahórrame tener que retuitearlo todo el rato.

Whatsapp

La función principal de “whatsapp” es descubrir a todos aquellos que están mal de la puta cabeza.

Voy a intentar que esta entrada sea un poco más larga pero en realidad podría dejarlo aquí porque creo que casi todos estaremos de acuerdo en la primera frase.

“Whatsapp” debería tener algún tipo de microchip que si te conectas más de cincuenta veces en menos de diez minutos para entrar en el perfil de alguien que no te está escribiendo, envíe una señal a la comisaría más cercana a ti para que la policía pueda ir a tu casa a dispararte en las manos.

Sin explicación.

Sonará el timbre de tu casa, abrirás, un policía te pondrá las manos contra la pared, el otro te pegará un tiro en cada mano y se irán.

“Whatsapp” no ha venido para hacernos la vida más fácil.

Ha venido para que vivamos en una psicosis constante.

Cambiar tu foto de perfil hará que algunos te pregunten que porque has cambiado la foto.

Cambiar tu estado hará que algunos te pregunten que porque has cambiado tu estado.

No conectarte hará que algunos te pregunten que porque no te has conectado.

Pero conectarte hará que algunos te pregunten que porque te has conectado.

“Whatsapp” es un campo de minas.

Lo ha inventado un loco.

El inventor de “Whatsapp” vive en una cueva como la de Batman donde tiene miles de pantallas de ordenador y desde allí controla la última hora de conexión de todos los que tiene “Whatsapp”.

Cuando nos llaman de número oculto, es él.

Nos llama porque hace mucho rato que nuestro teléfono no se conecta a “whatsapp” y quiere saber que pasa.

Si descolgáramos escucharíamos a alguien susurrarnos algo en un idioma inventado.

Pero nunca descolgamos.

Porque hemos inventado esa regla de no coger llamadas de números ocultos.

Esa regla nos hace sentir fuertes.

Poderosos.

Nos hace creer que aún tenemos el control.

Por eso he contratado a un loco que está creando una aplicación nueva.

Es algo que meteremos en todos los teléfonos y hará que te llame quién te llame, en un pantalla ponga:

Número oculto.

Sea quién sea.

No lo cogerás porque siempre pondrá número oculto.

Aunque al final acabaras cogiéndolo.

Y le perderás el miedo a las llamadas desde número oculto.

Pero al principio.

Durante uno o dos días.

A lo mejor no coges el teléfono.

Y ese rato.

Aunque sea corto igual te alejas un poco del teléfono y vives un ratito.

Por desgracia, hasta que la aplicación esté terminada, me temo que el loco que inventó “whatsapp” sigue ganando y está haciendo que nos pasen cosas como las que contamos en este nuevo video de “Un día cualquiera”.

Medioambiente

Hay preguntas que sobran.

Si ves que vacío un carrito de la compra con tantos productos que llenan la cinta corredera ya sabes que necesito bolsas.

Más de una vez he estado tentado de responder:

“No. Mi plan es dejarlo todo bloqueando tu puta caja e ir haciendo viajes al coche”

Cuando yo era más joven las bolsas del supermercado eran gratis.

Y no me vengas con cuentos del medio ambiente porque si te pido diez bolsas me las darás.

Me creería lo del medioambiente si cuando pidiera una bolsa de plástico saliera un grupo de gente a insultarme.

Gente que dice cosas como:

“Ahí está el hijo de puta que sigue pidiendo bolsas de plástico. ¡Sujetadlo y vamos a mearle en la boca!”

Pero eso no pasa.

Lo único que pasa es que si te pido una bolsa de plástico me la vas a cobrar.

0,5 céntimo.

Un precio que nos podemos permitir.

Algo que demuestra que la excusa del medioambiente es falsa.

Si quisieras que la gente dejase de usar bolsas de plástico me las cobrarías a cien euros.

Harías que realmente me pensara el comprarme la bolsa.

Harías que tuviera que hablar con mi mujer sobre esa decisión.

“¿Compramos la bolsa o damos de comer a los niños?”

Si quieres cuidar el medioambiente ve a saco.

A muerte con todo.

Instala francotiradores en la azotea y a todo el que se acerque a tu supermercado con un coche que no sea eléctrico, ordena que disparen a la puta cabeza en cuanto lo tengan a tiro.

Así poco a poco la gente sabrá que vas en serio.

Sé que no tiene sentido que la pregunta “¿Vas a querer bolsa?” me haya cabreado tanto.

Lo sé.

Pero tampoco tiene sentido que cuando te diga que no, me des doscientos putos papelitos contándome la cantidad de descuentos que tendré en mi próxima compra.

Si tienes un supermercado… ¡se coherente!

Adiós

El Quijote

He decidido dejar la educación a un lado.

Solo me ha servido para que gente que me parecía completamente gilipollas piense que me cae bien.

Educación igual a Úlcera.

He perdido la cuenta de los minutos que he perdido escuchando a gente cuya conversación dejó de interesarme en el minuto dos.

Y al revés.

Pienso en todos los minutos que habrá perdido la gente que no me haya dicho que le parezca gilipollas solo por se educados conmigo.

Cada día morimos un poco.

Y eso, amigo mío, aunque te parezca una frase hecha… es un hecho.

Cada décima de segundo que pasa, mueres un poco.

Te acercas a la muerte.

Te acercas a ese momento donde harás un balance rápido de tu vida y morirás satisfecho o deprimido.

Esa será la sensación definitiva.

Imaginemos que realmente es así.

Que al morir, solo nos queda la sensación final.

La sensación que resulta del balance de todas las cosas que has hecho y que no.

Las cosas que no hacemos acostumbran a no ser hechas por dos motivos:

1. – No tenemos el dinero para hacerlas

Monetarias.

Hay muchas cosas que no podrás hacer por un tema de presupuesto.

Pero ese es tu puto problema.

Si te gustan las cosas que no te puedes permitir, eres gilipollas porque no estás disfrutando de las que te puedes permitir así que si al morir te quedas jodido por las cosas que no has hecho por temas de presupuesto, creo que te lo mereces.

Si te ha molestado que te llame gilipollas, deberías volver a leer la parte en la que cuento que he decidido dejar de ser educado.

2.- Eres un cobarde.

Podríamos desarrollar este punto pero creo que todos nos hemos entendido y esto es una entrada de blog donde hay que controlar el número de las palabras según las leyes universales sobre los putos blogs.

¿Sabíais que hay un número correcto de palabras a utilizar en los blogs para asegurarte un mayor número de visitas?

Me parece mágico que alguien se abra un blog para decir lo que le de la gana pero controle el número de palabras para asegurarse que la gente lo lee.

¿Imagináis a Cervantes contando el número de palabras de “El quijote”?

“El Quijote” es ese libro que no hemos leído entero ninguno de los que estamos aquí pero no lo reconocemos.

Y no lo reconocemos por que no sabemos si el que tenemos delante lo ha leido y el hecho de que nosotros no lo hayamos hecho le hará pensar que somos unos incultos.

Y deberíamos tener claro que si a alguien le parecemos incultos por no haber leido “El Quijote” es gilipollas.

1.- Cualquiera que se crea superior solo por haber leido/estudiado/ahorrado/ viajado/ follado más que nosotros… es gilipollas.

Yo no he leido “El Quijote” y no creo que lo lea nunca.

Me da pereza.

Así de simple.

Me da palo leerme “El Quijote”.

No es por el número de páginas.

He leído cosas más largas.

Es algo personal entre “El Quijote” y yo.

Y creo que cuando muera no pensaré:

“Mierda… debí haber leido “El Quijote” en lugar de aquel libro que aunque nadie tenía ni puta idea de que existia, me entretuvo”

Es más…

Si no te gusta leer… no leas.

No creo que al morir pienses:

“mierda! Debería haber leido más”

Porque si ese es tu último pensamiento, creeme que creo que has tenido una vida muy llena.

Un “Debería leído más” no te deja el mismo mal cuerpo que “Debería haber dicho más veces “te quiero””

Un “Debería haber leido más” suena a:

“bueno… pues ya que tengo que decir algo que no haya hecho para poder ser enterrado, diré que debería haber leído más”

Me gustaría seguir escribiendo pero llevo 624 palabras.

24 más de lo necesario para que alguien lo lea.

Perdón.

Mierda!

Termino con 645

TQ

El día que se sustituyó “te quiero” por “tq” fue cuando todo se fue a la mierda.

El día en que a alguien le pareció que escribir “te quiero” le hacía perder demasiado tiempo y optó por escribir “tq”.

Podría llegar a entender que alguien hubiese tomado esa decisión si la palabra que hubiésemos escogido los seres humanos para expresar el sentimiento de querer alguien fuese una palabra que escribirla o decirla te quitara cuarenta y cinco minutos.

No apetece meterte con alguien en la cama, darle las buenas noches y saber que te quedan cuarenta y cinco minutos por delante para decir “te quiero”

En ese caso, simplificar la palabra no me parecería algo absurdo.

Me parecería normal.

Incluso sano.

Porque a lo mejor tú no estás muy cansado y no te importa pasar cuarenta y cinco minutos diciendo la palabra pero si la otra persona está agotada, no es justo que tenga que esperar cuarenta y cinco minutos antes de cerrar los ojos.

Y necesario.

Porque a lo mejor un día despiertas con el tiempo justo y tienes que optar entre llegar tarde al trabajo porque no quieres irte de casa sin decirle esa palabra a tu mujer o no decírselo.

Sabiendo que si no se lo dices a lo mejor ella se queda preocupada.

En ese caso entendería que el ser humano hubiese optado por simplificar la palabra.

Pero no entiendo el ahorro de letras en algo que no se tarda nada en escribir.

Y como después de mandar “tq” nadie le dio dos hostias, ese sistema empezó a aplicarse a más palabras.

Imagino al tipo corriendo por la Gran Via al grito de:

“¡¡Mi vida no me permite escribir todas las letras que tiene esta palabra!!”

Y poco a poco, los que escribían todas las letras de las palabras se convirtieron en una especie en extinción.

Pero alguien decidió hacer un último intento por devolver a las palabras todas sus letras e inventó el corrector del iphone.

Un aparato que en cuanto pones dos letras juntas te las cambia por palabras.

Un guerrero solitario que intenta que no se pierda el lenguaje escrito.

Una aplicación que cada día recibe millones de insultos pero a pesar de todo sigue ahí.

Una aplicación que la mayoría vemos como un enemigo por un motivo muy simple:

No nos hemos parado a pensar realmente como funciona.

Hasta ahora.

En este video se demuestra que el corrector ha llegado a nuestras vidas para hacer el bien.

Ha llegado para evitar que un día le escribas a alguien “te quiero” y no entienda lo que quieres decir.

Ama al corrector.

Nosotros lo amamos.

Tanto, que al final del video, podrás escuchar la canción del corrector.

TOP MANTA

Hace un par de semanas hice algo que hacía años que no hacía:

Coger una película del videoclub.

Viajé al pasado.

Recordé cuando de crío, ir al videoclub era una fiesta.

El viaje al videoclub se hacía con nervios.

Y si al acercarte al videoclub veías a alguien que también iba al videoclub acelerabas el paso para entrar antes que él.

No bromeo.

Si de niño hubiese tenido un revolver, en la puerta de ese videoclub hubiese muerto mucha gente.

Me he tomado la licencia de dar por sentado que sería un niño con muy buena puntería.

Si de niño hubiese tenido un revolver seguramente hubiese pasado los sábados disparando a calabazas en el campo.

Para que eso pasara mis padres deberían haber aprobado que yo tuviese un revolver, claro.

Algo que conociendo a mis padres no creo que hubiesen aprobado.

Pero da igual…

Si de niño se hubiesen dado una serie de circunstancias que no se dieron, seguramente ahora estaría en la cárcel.

Me alegro de no haber tenido un revolver cuando era niño.

Al tema…

Cualquiera que entrase antes que tú en el videoclub era un enemigo.

Era alguien que podía coger de la estantería la carátula de la película que tú querías alquilar.

Incluso aunque no estuviese seguro de querer llevársela.

En un videoclub, si eras un cobarde hijo de puta, podías bloquear la película cogiéndola entre tus brazos mientras mirabas el resto.

Como no había Internet, escoger una película era un proceso lento.

Como no había Internet no sabías casi nada de las películas.

Mirabas la carátula y si te gustaba leías la sinopsis.

Una vez escogida le preguntabas al dependiente si la había visto y él te daba su opinión.

Su opinión experta:

“A mi es que no me gustan las de acción”

Y con esa información decidías.

Con el tiempo, el videoclub hizo algo aún más fascinante:

Películas pirata.

Había un catálogo con las películas que aunque no estaban a la vista por si entraba la policía pero que él tenía en el cuartito de atrás.

Lo acojonante es que esas películas, incluso siendo en VHS se veían mejor que las que venden en el top manta.

Nunca he comprado una peli en el top manta.

Y eso que han intentado convencerme con argumentos tan convincentes como:

“Si se ve mal, vienes mañana y te la cambio. Yo siempre estoy aquí”

¿En serio?

¿Siempre estás aquí?

Supongo que te refieres a “siempre que alguien no grite “¡agua!”, claro”.

Tampoco tengo muy claro cual es el criterio para decidir que la película pirata que has comprado no tiene la calidad esperada.

Es decir:

Sabes que se verá y escuchará como la mierda porque se ha grabado desde la butaca de una sala de cine.

En serio alguien ha tenido esta conversación:

“Hola. Me alegro de verte. Aunque me dijiste que tú sitio era la calle princesa, no has vuelto allí en dos años. Pero no hablemos de eso. Lo importante es que hace dos años te compré esta película y me gustaría cambiarla porque a la mitad, se escucha a un señor toser”

No creo que nadie devuelva una película comprada en el top manta.

Y si alguien lo ha hecho que cuente su experiencia por favor.

Cuando el otro día salí del videoclub recordé algo que también existió cuando yo era más joven:

El video comunitario.

Los que no vivisteis eso os perdisteis algo grande.

El video comunitario era un canal de la tele que estaba conectado a alguien del edificio que había decidido que todos podíamos ver la película que el alquilase si poníamos ese canal mientras él la veía.

Es decir:

Alguien que tenía video y la posibilidad de alquilar una película había decidido compartir ese lujo con el resto de vecinos.

No había condiciones para acceder a ese canal.

Alguien muy majo decidía compartir.

Y eso me llevo a pensar en la diferencia que hay entre los vecinos de antes y los de ahora.

Los de antes compartían sus cosas.

Los de ahora no.

Los de ahora no comparten nada.

Es más…

Ponen contraseña a una de las cosas más hermosas que existen:

Su red WIFI.

Es hermoso conectarse a Internet y ver que hay muchas redes wifis a tu alrededor pero es triste ver que todos le ponemos contraseñas para que nadie las use.

Sin embargo a veces pasa algo:

Un vecino tiene su red wifi desprotegida.

Y entonces, por jugar, nos conectamos a ver que tal va.

Y si va bien… nos quedamos conectados.

Y eso… aún no sé si está bien o está mal.

Pero porque en Internet aún es complicado saber que está bien y que está mal.

Algo que en la vida real no pasa.

Por eso hemos hecho este video.

Para que saques tus conclusiones sobre si robar está bien o mal.

Este video es para todos aquellos que os conectais a la wifi del vecino y para todos aquellos que sabéis que se conectan a vuestra wifi.

MTV DOBLAJE

No voy a opinar sobre si las películas o los programas que llegan de EEUU deberían doblarse.

Que cada uno escoja lo que más le guste.

Estaría bien que los que prefieren la versión original tuviesen más opciones pero ese es otro tema.

Lo que me gustaría comentar es lo extraño que me resulta ver a un chicano de metro noventa, lleno de tatuajes, cachas y con dentadura de oro con la voz que tendría el niño rubio de “Salvados por la campana”.

Creo que habría que buscar la manera de corregir eso porque os juro que es muy raro.

Ya hay cosas suficientemente turbias en el mundo del doblaje como para meter más.

¿Acaso no había suficiente terror en el hecho de que los niños estén doblados por señoras mayores?

Es casi tan turbio como saber que las risas de lata que se utilizan son de personas que ya han muerto.

Hay cosas que tienen solución.

No uses el sonido de risas que se grabaron en 1940.

Cámbialas.

No digo que las cambies cada vez que muera uno de los que se rien.

Aunque si hubiese opción de silenciar su risa de la del resto del grupo, yo me quedaría más tranquilo.

Pero cada año puedes grabar risas nuevas.

Pero volvamos al chicano de dos metros con la voz de Zac Morris.

Imagino las salas de doblaje de MTV llenas de quinceañeros blancos muy pijos bebiendo con pajitas en tetabricks de zumo fingiendo que son tan duros como Samuel L. Jackson en “Pulp Fiction”.

No me lo creo.

Así que si hay alguna manera de buscar voces duras para los tíos duros, agradeceré que lo hagan.

Y ojalá al otro lado del charco, haya un americano escribiendo que se le hace muy raro ver a un tío como Gabino Diego con la voz de Morgan Freeman.

PRIMERA MENTIRA

El otro día escuché como unos padres le preguntaban a su hijo:

“¿A quién quieres más? ¿A papá o a mamá?”

Y el niño, sin pararse a pensar dijo:

“A mamá”

Me hubiese encantado que el crío añadiera un:

“Y ahora papá, si eres tan amable, lárgate a otra parte con tus preguntas de mierda”

Pero era demasiado pequeño para elaborar esa frase.

Aunque el daño ya estaba hecho.

El padre iba a estar jodido un tiempo.

Y entonces me di cuenta que cuando eres niño, durante algún tiempo no conoces la mentira.

Dices la verdad pase lo que pase y duela a quién duela.

No sabes que puedes inventarte emociones para no hacer daño.

Lo descubrimos con el tiempo.

Hay un día, que sin saber porqué, no decimos la verdad.

Mentimos.

Mentimos en algo muy pequeño.

La primera mentira supongo que es algo experimental.

Probamos que pasa si en lugar de decir que “sí” decimos que “no”.

Y probablemente la primera vez que mentimos lo hacemos con algo tan ridículo y pequeño que la persona a la que engañamos se ríe y eso nos lleva a pensar que mentir es divertido.

Y empezamos a mentir en más cosas para que la otra persona se ría.

Y un día pensamos que a lo mejor, podemos mentir para beneficiarnos.

Y lo hacemos.

Y nos beneficiamos.

Y la mentira nos empieza a gustar.

Y mentimos más a menudo.

Siempre.

En todo.

Y dejamos de distinguir mentiras grandes de pequeñas.

Nos convertimos en mentirosos.

Y desde que existe Internet podemos mentir en todo.

Podemos inventarnos que somos otra persona completamente distinta.

Hombres por mujeres, mujeres por hombres, viejos por jóvenes, jóvenes por viejos, tontos por listos, listos por tontos, feos por guapos, guapos por feos, gordos por delgados, delgados por cachas, casados por solteros…

Podemos ser lo que la persona que está al otro lado de la pantalla busca solo para jugar a seducir o por sentir la sensación de tener a una persona que no conoces enamorada de ti.

Descartando que la otra persona esté jugando a que está enamorada de ti.

Pero si en algún momento decides verte con alguien a quién has mentido tendrás que escoger alguna de estas opciones.

Sexo virtual

Hay muchas descripciones sobre que es ser tímido pero después de hablar con varios amigos míos que lo son, he llegado a la conclusión de que la definición exacta de ser tímido es la siguiente:

“Una puta mierda”

Hay grados de timidez pero conozco a gente que entre preguntar a alguien por una calle o pegarse un tiro en el cielo de la boca, escogerían pegarse un tiro.

Cuando intento explicarles que para pegarse un tiro necesitarían comprarse una escopeta y eso implica hablar con el dependiente siempre me dicen lo mismo:

“Pero podríamos darte el dinero y nos la compras tú”

Uno de ellos está muy preocupado porque tiene treinta años y quiere formar una familia pero cree que no lo conseguirá porque tiene un problema:

Solo es capaz de hablar con las chicas que no le gustan.

Así que mientras una persona normal, cuanto más queda o habla con otra persona significa que más le gusta, en su caso, cuanto más queda o habla con una chica significa que más le repugna.

Algo que siempre termina con la chica proponiéndole ser novios y con él diciendo:

“Ni de coña”

Sin embargo, su vida social en Internet es perfecta.

Incluso liga.

Mucho.

Con chicas que le gustan.

Asegura que en Internet puede ser él mismo.

A veces tiene sexo virtual.

Por supuesto nunca enseña la cara.

Algo que me parece curioso.

Cree que si enseña su cara, la chica se irá pero tiene una fe ciega en su rabo.

Pero hay algo que me preocupa:

Si quiere formar una familia, tarde o temprano tendrá que tener un primer encuentro con una chica y si pasa más tiempo en Internet, cuando llegue el momento no sabrá como comportarse.

Por eso, junto a Lara Álvarez hemos creado este video.

Un video donde intentamos ayudarle con ese primer encuentro.

Este video es para ti, Juan Carlos.

Y por supuesto para todos aquellos que sean tan tímidos que prefieren enseñar su pene antes que su cara.

 

Vida virtual

Hay un programa en MTV que se llama “Catfish: mentiras en la red”.

Si tú has conocido por Internet a alguien que asegura estar tan enamorado de ti como tú de él pero no consigues tener una cita en persona, llamas al presentador de Catfish y él se encarga de:

1.- Descubrir si la persona con la que estás hablando es realmente quién dice ser

2.- Que tengáis esa cita y os conozcáis.

No hay que ser muy listo para saber que si alguien que te dice que está enamorado/a de ti, evita tener una cita contigo es o bien porque no es quién dice ser o bien porque no está enamorado/a de ti.

Pero hay gente que no llega a esa conclusión y necesita llamar a un investigador.

Aprovecho para pedir que si alguna vez se acaba el mundo y hay bunkers con aforo limitado, pongamos a esas personas al final de la cola.

Es más…

Pongamos a esas personas en otra cola y digámosles que es la del Bunker.

Si se han creído que alguien que no quiere verles está enamorado de ellos, se creerán esto.

Los que se enamoran por Internet aseguran que es mucho más bonito porque enamorarse por Internet hace que te enamores de la personalidad.

No del físico.

Pero volvamos a Catfish.

Casi siempre, la persona que evita el encuentro acaba cediendo a tener una cita y (¡Oh, sorpresa!) no es quién dice ser.

Lo habitual es:

1.- No son los de la foto

2.- Son mucho más mayores de lo que decían

3.- No tienen el status social que decían tener

4.- Habían dicho que eran chicos y en realidad son chicas o al revés

Y entonces, la persona que ha llamado al programa se viene abajo porque no se lo esperaba.

Y el que ha mentido suelta el discurso de:

“Pero aunque no sea el de la foto, era mi corazón el que escribía. Tenía miedo de que si te enterabas de que no era…

1.- Tan guapo/a

2.- Tan joven

3.- Tan rico

4.- Tan hombre / mujer

… no quisieras hablar más conmigo”

Todas las mentiras están relacionadas con el físico.

Aún no he visto un solo caso donde la persona sea la de la foto y el problema sea que no es tan romántico como cuando escribía o tan inteligente como cuando podía consultarlo todo en Google sin que tú te enterases.

Es decir:

Al final lo que importa de verdad a esas personas es el primer encuentro real.

En Internet, casi siempre ocultaremos o cambiaremos todo lo que no nos guste de nosotros.

Por eso me he apuntado junto a Lara Álvarez a este proyecto.

Un proyecto que consiste en prepararnos a todos para la vida real.

Porque un día cualquiera puede que tengamos que enfrentarnos a ella.

 

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